Ordenando la librería de mi casa, entre las estanterías, me encuentro con un ejemplar algo “viejillo”, pero muy especial, el libro de lectura de mi colegio de cuando yo tenía 8-9 años: Mari -Sol II, de Josefina Álvarez de Cánovas, (Editorial Magisterio Español)
Las amiguitas de Marisol: Carmelín, Merceditas, Maruja, Paloma y Mari Tere. Marisol en el centro.
Me encantaba ese libro, y no solo lo leía en el Colegio, pues como podía llevarlo a casa, allí me pasaba horas mirando sus dibujos y leyendo las “lindezas” de la protagonista, una niña modelo, de la época de la posguerra.La autora del libro describía a Mari Sol, como una niña “divina” en todo, buena hija, buena nieta, buena hermana, buena estudiante, buena amiga, buena cristiana….en fin todos los calificativos que pudiera darle a esa niña, eran pocos.
Mari-Sol pertenecía a una familia acomodada, oriunda de Asturias y residente en Madrid, junto con sus papás, hermanito Pepe Luís, abuelita Dª Soledad y la tata Gloria.
Esa criatura no parecía de este mundo, era todo bondad y muy religiosa, cosa que todas debíamos tomar ejemplo.
En el primer capitulo de Mari-Sol II, empieza dirigiéndose a nosotras:
“Lectorcita, hace unos meses hemos dejado a Marisol celebrando su sexto cumpleaños. Hoy, obedeciendo a tus ruegos y a mis encendidos deseos, volvemos de nuevo a entrar en contacto con la vida candorosa de nuestra nena querida. Mari-Sol, tan dulcecita y tan buena que da gusto vivir a su lado, y por eso hoy volvemos a acompañarla en sus pasos por esta segunda etapa de la vida….”


Entre los muchos capítulos del libro, destaca el de la Primera Comunión de Mari-Sol, titulado “El primer dulce abrazo”. Cuanto me gustaba leerlo!
Le seguían otros, como el día que Mari-Sol recibe La Banda de Honor, distintivo que se daba a las niñas que eran muy aplicadas.
Ya no os hablo del día que la familia de Mari-Sol, de vacaciones por Asturias, sus padres deciden ir a Covadonga para ofrecer sus hijos a la Santina. Ese capítulo se llama “A los pies de la Santina”
También cuando murió su abuelita, un capítulo tristísimo, el cual recuerdo perfectamente.
Algo más simpático fue el de las amiguitas de Marisol, que por cierto en una página del libro están dibujadas, y yo les puse sus nombres a todas (podréis observarlo en la fotografía).
En fin, hoy he querido compartir con todos vosotros, lo feliz que me ha hecho encontrar este ejemplar de mi libro de lectura, a pesar de que si lo pudierais leer, veríais que se trata de un libro puramente franquista de la época de la posguerra.












