Amigos, después de unos días de ausencia, voy a explicaros un poquito mis “mini vacaciones” en Lourdes.
Hasta ahora, Lourdes era para mi un lugar de peregrinación, donde yo soy una más cuando voy como voluntaria.
Cada año, en el mes de Julio viajamos entre 650 y 700 personas, entre enfermos, peregrinos y voluntarios, pero ahora ha sido distinto, hemos ido a “conocer” Lourdes, ya que en verano, nos dedicamos solamente a nuestros enfermos.
Llegamos en un día de sol, pero poco duró nuestra alegría, ya que al día siguiente empezó a llover y a nevar sin parar. No por este motivo hemos dejado de salir, pues queríamos visitar La Casa de Bernardette, el Castillo, los museos y el pueblo, que por cierto es muy bonito. Digo el “pueblo” porqué en otras ocasiones no nos movemos de la parte del Hospital, Basílica y las típicas tiendas de “Souvenirs”, que a mi modo de pensar, esas tiendas son lo peor de Lourdes, pero entiendo que deben existir, ya que a muchas personas les gusta llevar algún recuerdo.
Estuvimos en la Procesión de las Antorchas, un acto inolvidable y emotivo. También el día 11, Festividad de la Virgen de Lourdes participamos en la Misa Internacional.
Llegó a nevar tanto en el Pirineo, que el día de salida pensamos que no podríamos viajar, ya que quedaron cerrados varios puertos por causa de la nieve. Pero, todo fue bien, salvo que nuestro autobús tuvo que esperar un par de horitas para que las máquinas quitanieves nos dieran paso.
Bonito viaje, lleno de paz y tranquilidad.






























