Conocí a Mercè en mi primer viaje como voluntaria a Lourdes. Recuerdo que fue durante una guardia, al mediodía, cuando los enfermos después de comer descansan un poquito.
Ella estaba muy nerviosa, pedía que alguien la levantara y la llevara al servicio, decía que no se sentía bien. No la entendía demasiado, debido a su estado de excitación. La tranquilicé todo lo que pude y estuve un rato con ella. Si no se sosegaba tendría que avisar al médico. No fue necesario, pues poco a poco me cogió confianza y se calmó.
Estuvimos conversando y me dijo que tenía tres hijos, pero que hacía años que no los veía. Ella estaba en la residencia de disminuidos del barrio de San Salvador de Tarragona.
Yo no conocía dicha residencia y le prometí a Mercè que a partir de entonces iría a verla siempre que pudiera.
Así fue y ahora la “resi” es un lugar habitual para mí, donde he hecho muchos amigos y voy a visitarles todas las semanas.
Hoy, Mercè está muy grave, en estado de coma irreversible, lleva dos días internada. Me avisaron desde la residencia, por si mis compañeras y yo podíamos ir, pues no tiene familia, más bien dicho es como si no la tuviera.
Esta tarde he ido al Hospital, la he visto, tiene mejor aspecto que la última vez, pero sigue en coma. Es increíble, su cara respiraba paz. Me niego a pensar que es el final.
Mercè, recupérate, por favor!!!



























