Después de una semanita, ya estoy de vuelta.
Han sido unos días estupendos. Aunque el tiempo no ha acompañado demasiado, merece la pena visitar Euskadi y Cantabria, gozando de unos paisajes y pueblos preciosos.
Pasamos los dos primeros días en un hotelito que en antaño fue un caserío, en las afueras de Oiartzun(Guipúzcoa). Nunca había dormido en un lugar tan tranquilo, al lado del bosque y rodeada de verdes campas. Despertar allí, en plena naturaleza tiene un encanto especial.
Los tres días siguientes pernoctamos en Bilbao. Desde allí nos desplazábamos por diversos pueblitos.
En Bilbao tuve la alegría de conocer a mi amiga Marieli, la persona más encantadora y simpática que os podáis imaginar. Ella me acogió de una forma sencilla y familiar, pasando un día verdaderamente bonito.
Por la noche estuvimos tomando unos “pintxos” y unos “vinillos”, con nuestros buenos amigos de juventud. Recordamos anécdotas de aquellos bonitos años que pasamos en Bilbao, o sea, fue un día inolvidable.
Hice bastantes fotografías, adjunto algunas como recuerdo de este bonito viaje.
Pasamos los dos primeros días en un hotelito que en antaño fue un caserío, en las afueras de Oiartzun(Guipúzcoa). Nunca había dormido en un lugar tan tranquilo, al lado del bosque y rodeada de verdes campas. Despertar allí, en plena naturaleza tiene un encanto especial.
Los tres días siguientes pernoctamos en Bilbao. Desde allí nos desplazábamos por diversos pueblitos.
En Bilbao tuve la alegría de conocer a mi amiga Marieli, la persona más encantadora y simpática que os podáis imaginar. Ella me acogió de una forma sencilla y familiar, pasando un día verdaderamente bonito.
Por la noche estuvimos tomando unos “pintxos” y unos “vinillos”, con nuestros buenos amigos de juventud. Recordamos anécdotas de aquellos bonitos años que pasamos en Bilbao, o sea, fue un día inolvidable.
Hice bastantes fotografías, adjunto algunas como recuerdo de este bonito viaje.
Los que todavía no conocéis Euskadi, animaros. No os arrepentiréis.



